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La energía que nos une

Pacífico Colombiano 2027

Latido Universal

La energía que nos une

En algún lugar bajo la superficie del Pacífico, una ballena canta.


Su sonido viaja por el agua mucho más lejos de lo que nuestros oídos podrían imaginar. Después de atravesar miles de kilómetros de océano, las ballenas jorobadas llegan cada año a estas aguas para reproducirse y tener a sus crías.


Mientras ellas llegan desde…

Acerca del viaje

Hay algo profundamente conmovedor en llegar al Pacífico durante la temporada de ballenas.

Mientras nosotros apenas comenzamos el viaje, ellas están terminando uno de miles de kilómetros. Llegan a estas aguas para reproducirse y tener a sus crías, y durante unos meses su presencia cambia la manera de mirar el mar. Uno sale en una lancha sin saber exactamente qué va a suceder. Espera. Mira el horizonte. Escucha. Y de pronto, un soplo a la distancia basta para que todos guardemos silencio.

Pero sería imposible contar este viaje hablando solamente de las ballenas.

Durante cinco días viviremos en el Golfo de Tribugá, entre la selva chocoana y el océano. Caminaremos por la selva, entraremos a sus ríos, navegaremos hasta Arusí y conoceremos a algunas de las personas que han hecho de esta costa su hogar. También habrá momentos para mover el cuerpo, respirar, meditar y simplemente quedarnos frente al mar.

El Viaje

Fecha

22 al 26 de Julio, 2027

Duración:

4 noches | 5 días

Lugares a visitar:

Golfo de Tribugá, Arusí, Nuquí, Cabo Corrientes, Selva Amargal

No. de Viajeros:

Máx. 16 viajeros

Precio desde:

4'250.000 COP

Algunos destacados del viaje

[Lo que vas a vivir]

Cinco días entre el océano, la selva, los ríos y las comunidades que habitan esta parte del Pacífico.

Ballenas jorobadas en el Pacífico

Saldremos al mar durante la temporada en que las ballenas jorobadas llegan a estas aguas para reproducirse y tener a sus crías. Las buscaremos con paciencia y respeto, sabiendo que encontrarnos con ellas siempre dependerá del mar y de animales que están completamente libres.

La vida junto al Pacífico

Compartiremos con una comunidad chocoana para acercarnos a una parte del Pacífico que no se comprende solamente mirando el paisaje. Escucharemos sus historias y conoceremos algunas de las formas en que la vida se ha construido entre la selva, los ríos y el océano.

Cabo Corrientes

Llegaremos a uno de los lugares más remotos de esta costa, donde la selva chocoana se encuentra con la fuerza del océano. Un paisaje todavía poco intervenido, al que llegar ya hace parte de la experiencia.

Caminar la selva chocoana

Nos internaremos a pie en una de las regiones más biodiversas de Colombia. Será una caminata exigente entre vegetación, humedad, ríos y cascadas, acompañados por quienes conocen estos caminos.

Travesía por el río

Cambiaremos el mar por las aguas del río y las recorreremos en chingo, una de las embarcaciones tradicionales de esta región. Una manera completamente distinta de entrar en el paisaje y conocer el Pacífico desde el agua.

Alojamiento

Dormiremos en cabañas rodeadas de vegetación, a pocos pasos del mar, en un lugar pequeño y cuidado donde es difícil olvidar que estamos en medio de la exuberancia del Chocó. La arquitectura utiliza materiales de la región, la cocina nace en buena parte de ingredientes locales y muchas de las personas que hacen posible la experiencia viven en las comunidades cercanas.

Lo elegimos porque reúne algo que no siempre es fácil encontrar: la posibilidad de estar en un lugar extraordinariamente remoto sin sentir que, para estar cómodos, necesitamos alejarnos de todo aquello que vinimos a conocer.

Tu aporte al mundo en este viaje

En una región tan aislada como el Golfo de Tribugá, las decisiones que tomamos al viajar tienen un impacto muy concreto: dónde dormimos, a quién contratamos, qué comemos y dónde queda el dinero que gastamos.

Por eso elegimos trabajar con personas y proyectos de la región. Parte de nuestra estadía contribuye a una fundación que recoge, clasifica y transforma el plástico que llega a las playas; trabajamos con guías locales y, a través del hotel, apoyamos una cadena de abastecimiento que incluye productores y pescadores artesanales.

Para nosotros, viajar con propósito significa procurar que una parte importante de lo que moviliza nuestra presencia permanezca en el lugar que nos recibe.

Porqué viajar con nosotros?

El Pacífico colombiano se ha convertido en uno de los destinos más buscados del país. Y nos alegra que cada vez más personas quieran conocer un lugar tan extraordinario. Pero el crecimiento del turismo también puede convertirse en una amenaza cuando no sucede de manera responsable: más embarcaciones alrededor de las ballenas, más residuos, mayor presión sobre los ecosistemas y formas de viajar que dejan muy poco en las comunidades que las reciben. Por eso, para nosotros no basta con llevarte al Pacífico. Importa profundamente cómo llegamos hasta él. Cada decisión de este viaje parte de ahí. 1. Las ballenas no son un espectáculo: Nuestros avistamientos se hacen con enorme cuidado. Pocas embarcaciones (max 2), distancia, paciencia y respeto por sus tiempos. Hemos vivido encuentros extraordinarios, pero hay algo que para nosotros está por encima de cualquier experiencia: su tranquilidad. 2. Elegimos lugares que también cuidan: Dormimos en un alojamiento que comparte nuestra manera de entender el Pacífico: reduce residuos, evita plásticos de un solo uso, cultiva parte de sus alimentos, compra localmente y toma decisiones ambientales incluso cuando no son las más fáciles. No tendría sentido maravillarnos con este lugar mientras nuestra presencia contribuye a deteriorarlo. 3. Viajamos pocos: Seremos máximo 16 viajeros. Ser pocos cambia cómo entramos a la selva, cómo llegamos a una comunidad y cómo esperamos una ballena en medio del océano. Hay experiencias que solo conservan su intimidad mientras decidamos no masificarlas. 4. Cuidar también es renunciar: Durante el viaje no consumimos plásticos de un solo uso, somos profundamente cuidadosos con productos que llevamos al agua y a la selva, nuestros alimentos salen en fiambre (no al icopor) y parte de lo que moviliza el viaje respalda el trabajo alrededor de los residuos que llegan a estas costas. No hacemos estas cosas para poder llamarnos sostenibles.Las hacemos porque sería incoherente decir que amamos la naturaleza y viajar como si nuestras decisiones no tuvieran consecuencias. 5. Que el viaje también beneficie a quienes viven aquí: Cerca del 70% de las personas que hacen posible este viaje son locales. Guías, cocineras, pescadores, transportadores y personas que conocen este lugar porque es su casa. Elegir trabajar con ellos hace que una parte importante de los recursos que mueve el viaje permanezca en la región. Pero para nosotros hay algo igual de valioso: venir al Pacífico también significa dejarnos enseñar por su gente. Escuchar sus historias, conocer sus tradiciones y acercarnos a una manera de vivir profundamente vinculada al mar, los ríos y la selva. No queremos llegar únicamente a conocer un paisaje. Queremos comprender mejor la vida que existe alrededor de él.

Testimonios contados por quienes estuvieron ahí

Monica Kihuan

Colombia

"Tenía miedo de hacer este viaje. Siendo una mujer adulta, hay una parte de uno que cree que ya no puede vivir este tipo de experiencias.

Terminó siendo un regalo hermoso para mí. Me recordó que la felicidad está en todas partes y que esa paz que encontramos en la naturaleza también puede estar dentro de nosotros."

Andrés Montejo

Colombia

"Fue un viaje para reencontrarme conmigo, con mi país y con mi gente. Me permitió abrirme y descubrir partes de mí que no conocía.

Me voy más consciente del presente y con una capacidad mucho mayor de disfrutar los momentos sencillos de la vida.

Estoy seguro de que quiero seguir viajando con Viajes Para El Alma."

Johanna Fajardo

Colombia

"Este viaje para mí fue sorpresa. Aún no puedo creer cómo, en tan solo unos días, un grupo de desconocidos terminó ocupando un lugar en mi corazón.

Conocer a Helena y Diego, la manera en que transmiten la energía del universo con su mirada, sus palabras y sus prácticas; conocer un territorio y dejarme sorprender cada día por la naturaleza, las estrellas, la selva, las ballenas…

Me llevo el corazón lleno de buena energía. Fue un viaje para el asombro, y también un renacer.

¡Gracias!

Natalia Mendez

Colombia

"Ver las ballenas con VPA fue más de todo lo que llegué a imaginar.

Aprendí muchísimo sobre ellas a través de las charlas y eso hizo que, al momento de estar cerca de ellas, sintiera una conexión mucho más profunda.

Es difícil describirlo con palabras. Nunca voy a olvidar ese mar inmenso, los delfines jugando y el amor de las ballenas."

"El Pacífico tiene una magia indomable. Un pulso salvaje que se mete bajo la piel y, después de sentirlo, nunca te deja."

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