Sobre Nosotros
Detrás de Viajes Para el Alma hay años de caminos recorridos, lugares que nos han enseñado otra manera de mirar el mundo y una convicción que con el tiempo se hizo más profunda: la forma en la que viajamos importa.
Somos un equipo de viajeros, guías y facilitadores que cree en el viaje como una forma de relación: con la naturaleza, con las culturas que nos reciben, con otras maneras de comprender la vida y también con nosotros mismos.
Creamos cada experiencia desde lo que hemos vivido y aprendido en el camino, con respeto por los territorios y una enorme responsabilidad por las personas que deciden recorrerlos con nosotros.
Conoce a las personas detrás de Viajes Para el Alma →

La historia
Viajes Para el Alma comenzó mucho antes de tener un nombre. Nació durante los años en los que Helena vivió en India y recorrió diferentes lugares de Asia. Viajaba despacio, permaneciendo el tiempo suficiente para observar, aprender y dejarse atravesar por formas de vida muy distintas a la suya. En ese camino comprendió algo que terminaría definiendo nuestra manera de viajar: conocer un lugar tiene mucho menos que ver con la cantidad de sitios que visitamos y mucho más con la manera en que nos relacionamos con ellos. Poco a poco, también cambió su manera de mirar los lugares que recorría. Comprendió que las personas que los habitaban no estaban allí para formar parte de una experiencia diseñada para el viajero y que la naturaleza era mucho más que el paisaje que había ido a contemplar. De esa manera de viajar nació una pregunta que años después seguiría acompañando a Viajes Para el Alma: ¿Qué pasaría si viajáramos pensando no solo en lo que un lugar puede darnos, sino también en lo que nuestra presencia deja en él? La respuesta empezó a tomar forma en el camino: viajar más despacio, aprender de quienes habitan los territorios, acercarnos a otras culturas con respeto, elegir experiencias que tengan sentido y prestar atención al impacto de nuestras decisiones. Con los años, aquella forma personal de viajar se convirtió en un proyecto compartido. Diego se sumó al camino y juntos comenzaron a construir experiencias en las que conviven dos dimensiones que hoy son inseparables para nosotros: la profundidad de lo que vivimos y el cuidado con el que hacemos posible cada viaje. Desde entonces hemos recorrido distintos rincones del mundo y acompañado a muchas personas en el camino. Cada lugar ha enseñado algo. También nos ha obligado a revisar decisiones, aprender, escuchar y comprender que viajar conscientemente no consiste en hacerlo todo perfecto, sino en asumir la responsabilidad de hacerlo cada vez mejor. Hoy seguimos recorriendo el mundo desde la misma certeza: viajar es un privilegio, y todo privilegio implica responsabilidad. Queremos hacerlo cuidando aquello que hace posible cada viaje: los territorios, las personas, los animales, las culturas y la naturaleza que nos recibe.
El Equipo
Pequeño pero grandioso!

Diego Bouri
Cofundador de Viajes Para el Alma · Director de operaciones · Fotógrafo de viaje
Diego tiene una manera particular de mirar el mundo: observa cómo están hechas las cosas, entiende cómo funcionan y casi siempre está pensando en cómo hacerlas mejor. Su formación como diseñador y los años recorriendo y acompañando grupos por distintos territorios han convertido esa mirada en una de las piezas fundamentales de Viajes Para el Alma.
Es quien está detrás de buena parte de lo invisible pero imprescindible de cada viaje: rutas, tiempos, proveedores, presupuestos, logística y decisiones que muchas veces deben tomarse sobre la marcha. Su trabajo consiste en anticiparse, resolver y cuidar los detalles para que, una vez en el camino, los demás puedan simplemente vivir la experiencia.
La observación también atraviesa otra parte importante de su vida: la fotografía. Desde hace años, su cámara lo acompaña en el camino y se ha convertido en una manera de guardar aquello que sucede mientras viajamos: un gesto, una mirada, la inmensidad de un paisaje o esos momentos que nadie preparó y que terminan diciendo mucho más que una fotografía perfecta.
En el camino, Diego es sereno, cercano y profundamente resolutivo. Sabe que cuidar un viaje también significa estar cuando algo no sale como estaba previsto, encontrar una solución y hacer que todo pueda continuar. Buena parte de su trabajo ocurre precisamente ahí, en esos detalles que nadie debería tener que notar porque alguien ya se ocupó de ellos.

Helena Shanti
Fundadora y directora creativa de Viajes Para el Alma · Maestra de yoga y meditación · Guía de prácticas contemplativas
Helena lleva más de quince años trabajando con personas a través del yoga, la meditación, los rituales y las prácticas contemplativas. El tiempo y la experiencia han moldeado su manera de guiar: observa con detenimiento, escucha y comprende que cada persona llega con una historia, un ritmo y una forma distinta de vivir el viaje. Sabe cuándo abrir una conversación, cuándo llevar el cuerpo a la práctica y cuándo el silencio puede decir mucho más.
Acompañar grupos también le ha enseñado a tomar decisiones cuando algo cambia, mantener la calma frente a lo inesperado y asumir la responsabilidad de llevar a otras personas lejos de casa. En Viajes Para el Alma dirige la visión creativa y la curaduría de cada experiencia, investigando destinos, imaginando recorridos y buscando maneras de acercarnos a cada cultura desde el respeto y la profundidad.
Su relación con la naturaleza atraviesa profundamente su manera de vivir y de viajar. El océano, la selva, los animales y los lugares que todavía conservan sus propios ritmos han moldeado su forma de comprender nuestro lugar en el mundo y una convicción que no está dispuesta a negociar: nuestra búsqueda personal nunca debería ocurrir a costa de otras formas de vida.
A Helena le fascina el ser humano: sus historias, sus contradicciones y las distintas maneras que encuentra para darle sentido a la vida. Después de tantos años acompañando grupos, su forma de guiar reúne dos cualidades que la definen: la sensibilidad para reconocer lo que un momento necesita y la experiencia para saber qué hacer con ello. Sabe que un viaje no sucede únicamente entre una persona y el lugar que visita. También sucede entre quienes, por un breve instante de sus vidas, coinciden en el camino.
